martes, 6 de junio de 2017

viernes, 2 de junio de 2017

Reconstrucción de jinete huno del siglo V

<< Aunque viven con forma de hombres, posseen la crueldad de las bestias salvajes >>

Así describe Amiano Marcelino a los hunos que invadieron Europa desde las estepas de Asia empujando a los pueblos germánicos hacia occidente. En el cantar del héroe godo Waltario, también se describen a los hunos como seres mitad animales mitad humanos, relacionados incluso con el mundo de la magia y las hadas en su aspecto demoníaco

El reino de los alanos

Sorprende que no fuera un pueblo mas numeroso que sus compañeros vándalos y suevos, y por el contrario recibieran el territorio mas grande de cuantos recibieron los invasores. Hay dos hipótesis.. una el desconocimiento de las provincias de la Hispania romana por parte de los bárbaros, quienes se las repartieron según tocara por el nombre. Otra que ocuparan la zona mas llana y extensa al ser un pueblo de jinetes nómadas

Hispania tras el reparto de los Suevos, vandalos y alanos


Visigodos, y ermitaños en la Álava medieval

El reino visigodo de Toledo estuvo en conflicto casi permanente con los vascones. Éstos solían mandar expediciones de saqueo sobre las tierras llanas de Álava y Navarra (ricas por su agricultura y su ganadería ya desde Roma), lo que provocaba la reacción de la corte visigoda en forma de expediciones de control y castigo (hubo tantas por ambos bandos que no hay motivos para considerarlas nada importante militarmente hablando).
El rey Leovigildo se apodera finalmente de Pamplona y funda Vitoria (como baluarte para su empresa de controlar a los vascones). Amaya, Olite, y demás puntos estratégicos, no debieron de pasar de simples fortificaciones con escasa población y con una vida ciudadana poco desarrollada, que no justificaba en ellos la existencia de un obispado.
Las cosas cambian con la invasión musulmana de Hispania: la presión de la guerra hace que los hispanogodos se desplacen hacia el Norte y se instalen en lugares escondidos y fáciles de defender. Ya no se trataba de expediciones de castigo, sino de refugiados que huían, muchos por salvar la fe y la forma de vida romana.
Encontramos numerosos testimonios de monjes que huyen del Sur al Norte. Ya en el siglo VI el abad Donato se traslada del África del Norte a la Bética con monjes y biblioteca. Numerosos monasterios del Sur de la Península se instalan en Galicia y León. En 845 encontramos a San Eulogio de Córdoba visitando los monasterios del Pirineo. Entre los traslados debemos señalar el Obispado de Oca (obcenses), que se refugia en Valpuesta (enclave al interior de Álava). Lo mismo acontece con Calahorra que se traslada a Armentia (Álava).
Esta "invasión pacífica" se produce en el momento en que los moros se disponen a invadir la futura Vasconia. Pero de nuevo la débil frontera se establece en el Ebro.
Una vez pasado el peligro inminente, los hombres vuelven a la vida normal y tratan de edificar sus nuevos templos en condiciones bastante precarias.
A partir del siglo X todavía no existe el románico, pero tienen la necesidad de construir. En este tiempo en el Norte de la Península se construye mucho. En Álava se sigue la corriente de la iglesia visigoda: Ermita de San Julián y Santa Basilisa (en Zalduendo), Ermita de San Juan (en Araya), Ermita de San Juan (en Elburgo), etc.
Pero el arte visigótico no se ve limitado a los edificios de piedra, sino que se extiende a las antiguas cuevas e iglesias rupestres que van a ser re-ocupadas por estos monjes emigrados desde el Sur.
Estas iglesias rupestres tenían como misión cristianizar los cultos paganos animistas de fuentes, piedras, árboles, montes, ríos... como lo manda el Concilio de Toledo (año 693). Los propios musulmanes llamarían "mayus" (paganos, idólatras, politeístas) a estos pueblos del Norte de la península, a los que veían como salvajes poco romanizados.
Tenemos infinidad de ermitas levantadas sobre cuevas como San Adrián (Cegama), San Cipirio (Urkizu), San Esteban (Usurbil), San Elias (Araoz), San Valerio (Mondragón), Santi-Mamiñe (Kortezubi-Vizcaya).
En la misma época en que situamos estas iglesias rupestres, también en Leire, San Juan de la Peña, San Miguel de Aralar, etc. aparecen los primeros anacoretas cristianos. Podemos afirmar que en Álava nos encontramos ante el mayor complejo de iglesias rupestres de toda la Península y, quizás, de Europa.
Otro de los grandes centros de irradiación de este tipo de iglesias rupestres es San Millán de la Cogolla, en La Rioja. El municipio tomó su nombre del santo Millán, anacoreta que vivió del 473 al 574, creador de la comunidad mixta de eremitas que luego daría lugar a uno de los focos culturales más importantes de la época medieval en el sur de Europa (cuna del romance castellano y del euskera).
En una bula de 1199 por la que se concedían privilegios al monasterio de San Millán de la Cogolla aparece nombrado como "Coculla", que significa, "cerrillo, cima de monte". Es típico de lugares altos y con carácter defensivo, como corresponde a la época de la Reconquista.
Estas cuevas sirvieron a los monjes de los siglos VIII al IX, pero según avanzaba la Reconquista la tendencia se revierte: en el siglo XI, Valpuesta (Álava) se traslada a Burgos y Armentia (Álava) de nuevo a Calahorra. El obispado de Oca se trasladó a Valpuesta y ahora, ya la zona en calma, se establece en Burgos. Igualmente sucede con el obispado de Calahorra refugiado en Armentia y que ahora vuelve a su punto de origen.



Los cimbrios y sus ataques a Hispania

Seguramente estemos ante la primera invasión de elementos puramente germánicos ocurrida en la península ibérica. Se trata de la poca conocida invasión a Hispania de cimbrios y teutones en el año 105 antes de Cristo.
No se pueden detallar muy bien las causas de la migración en masa de este grupo de gente, pero lo cierto es que durante los años 120 al 115 adC, gentes belicosas salidas de las frías y boscosas tierras del norte de Jutlandia (Dinamarca) comenzaron a viajar por Europa con un claro pretesto.. saquear y depredar todo cuando pudieran encontrar. Se ha barajado la posibilidad de un cambio climático en la zona durante el conocido periodo de la cultura de Jastorf. Un periodo cultural proto germanico que coincidió con la segunda edad del hierro celta; La Tene. No se sabe con certeza, pero lo cierto es que los cimbrios de Jutlandia abandonan sus tierras desplazándose hacia el sur, entrando en conflictos con pueblos germanos y celtas asentados en centro Europa. Una aventura que les conduciría hasta la Península Ibérica y les llevaría a enfrentarse en varias guerras contra el gran imperio romano.
Los cimbrios absorbieron numerosas tribus celtas y germanas con las que guerrearon, sumando a su conjunto de gentes los guerreros de los pueblos vencidos. Una tradición propia de la época que les hizo liderar una verdadera amenaza de cerca de 800.000 personas de los cuales no menos de 300.000 eran guerreros. Como puede suponerse, el grupo no era homogéneo, y aunque se habla de cimbrios, en realidad estos eran solo el grupo dominante, y posiblemente mas numeroso. Si bien dentro de su gente se encontraban mas pueblos germanos y numerosos pueblos celtas o galos. Es mas, la propia incursión a Hispania por parte de los cimbrios, tuvo elementos guerreros galos procedentes de la cultura celta de Francia y norte de Italia, quienes tambien apoyarían a los barbaros del norte contra los ataques a la península itálica.
Sus principales aliados fueron los teutones de Teutobod, un lider del que hablaremos mas adelante.
Su paso por la vieja Iberia no fue demasiado exitoso, y aunque penetraron en dos ocasiones, las dos fueron derrotados por elementos nativos. Parece que el grupo de los cimbrios estaba liderado por un caudillo militar llamado Boiorix, mientras que los teutones estaban regidos por Teutobod. 
Boiorix pudiera tratarse de un celta, y no de un germano. Quizás de un celta-germano, como fue el caso de los eburones de Ambiorix. Toda la zona tuvo desde siempre una fuerte mezcla de ambos grupos, no pudiéndose detallar en muchos casos si determinada tribu era celta o germana. El nombre de Boiorix pudiera estar relacionado con Boii tribu celta originalmente asentada en Nórico, en contacto directo con los germanos; el sufijo rix es común en muchos líderes galos (Vercingetorix) y significa "rey", "líder". Fuera como fuese, lo cierto es que el caudillo de los cimbrios, lideró un contingente humano de 300.000 espadas y lanzas. Consiguió aliarse con los tigurios, convenciendoles para invadir la península itálica en busca de riquezas, y consiguió una importante victoria contra la república romana en la batalla de Arausio. Tristemente el 30 de Julio del año 101 fue derrotado y muerto en combate, junto a otros lideres cimbrios como: Lugius, Claodicus y Caesorix, estos últimos fueron capturados, en la batalla de Vercelas.
Sobre Teutobod no se sabe demasiado. En el año 104, estando las dos tribus barbaras aliadas asentadas en la Galia, se dividen. Los cimbrios pasan a saquear buena parte del norte de la península ibérica, mientras que los Teutones se quedan en las Galias. Allí son atacados por los romanos que prácticamente eliminan a toda su gente. Es muy posible que su caudillo militar muriera en la batalla, o fuera capturado junto a los 20.000 prisioneros que mencionan los historiadores romanos, siendo ejecutado después en Roma bajo un ritual triunfal.
Así pues y como ya he adelantado, en el año 104 los cimbrios asentados en las Galias, deciden atravesar los pirineos y adentrarse en Hispania. Saquean villas y tierras de las poblaciones nativas de la zona baja del Ebro habitada por iberos principalmente. Mas tarde inician un ataque por todo el norte de Hispania.. las tierras al norte del Duero, lo que hoy serían zonas del interior cantábrico llegando hasta Galicia, y todo el norte de las tierras de Castilla y Castilla y León. No hay mucha constancia de sus hazañas, tan solo se sabe que a su regreso a las Galias fueron derrotados por un gran ejercito celtibero que salió a su paso, puede que como auxiliar del ejercito romano. Es decir, tropas hispanas celtas y mandos romanos. Esta derrota forzó la salida de Iberia, si bien posiblemente ya estaban de regreso a las Galias. No mucho tiempo después serían derrotados por Roma quien puso final a la amenaza cimbria en el viejo continente.

Alvar Ordoño


jueves, 1 de junio de 2017

Los vandalos en Hispania

En la nochevieja del 406, se congeló el río Rin, y lel primer grupo en cruzarlo fueron los vándalos asdingos bajo el mando del su rey Godigiselo, cuando alcanzaban la ciudad de Tréveris fueron atacados por los los francos ripuarios federados de Roma, sufriendo 20.000 bajas, inmediatamente fue nombrado rey su hijo Gunderico, que con la ayuda de los jinetes alanos de Respendial atacaron a los francos en Tréveris, derrotándolos causándoles 3.000 bajas, dejando el camino libre para invadir la Galia.
En septiembre del 409 cruzaron los Pirineos y entraron en Hispania. Los grupos germánicos no eran ejércitos, sino pueblos en marcha en busca de tierras donde asentarse. En el 411 hubo un reparto de tierras: Los vándalos asdingos con su rey Gunderico ocuparon la Gallaecia Asturiacensis, los suevos Lugo y Braga, los alanos, las provincias de Lusitania y Cartaginense, y los vándalos silingos con su rey Fredebal o Fredevaldo ocuparon la Bética. Este reparto no fue concertado, sino impuesto a Roma; y, finalmente, se llegó al pacto de federación con Roma y su emperador Honorio que se quedó con la provincia Tarraconense casi entera.
En el año 416 los visigodos ese dirigieron a Hispania al frente de su rey Walia para destruir a los bárbaros. Los primeros en ser atacados fueron los alanos, que dominaban a vándalos asdingos y suevos, fueron destrozados de tal suerte, que muerto su rey Adax, y destruido el reino, los pocos que quedaron se acogieron al patrocinio del rey de los vándalos asdingos, Gunderico que estaba en Gallaecia.
Al año siguiente 418, Walia atacó a los vándalos silingos en la Bética, a los que derrotó y aniquiló, llevando prisionero a Roma a su rey Fredebaldo. Los supervivientes se acogieron a Gunderico.
En el 419, después de que Walia abandonase Hispania, entraron en conflicto, el enfrentamiento de los vándalos con los suevos debió producirse en la región montañosa de León y Asturias: en los montes Nerbasos (segúne Idacio), o en los montes Erbasos (según San Isidoro) los vándalos del rey Gunderico se enfrentaron a los suevos del rey Hermerico que fueron derrotados, pero los vándalos abandonaron la persecución de los suevos.
Los vándalos en el 420 abandonaron sus asentamientos en Gallaecia y se dirigieron a la Bética cuya ocupación dio lugar a “La Vandalucía”, dado que la V no tiene significado en árabe, estos posteriormente la denominaron Andalucía o “Al-Andalus”.
En la Bética, en el 421 los vándalos derrotaron a las fuerzas romanas que, mandadas por el magister militum Castino y reforzadas con elementos godos. La defección de los auxiliares godos contribuyó, a hacer más grave el desastre romano, los hispanoromanos perdieron 20.000 efectivos, y tuvieron que retirarse a la Tarraconense. La Bética y la Cartaginense debieron quedar a merced de los vándalos.
Entre los años 423 y 424, los vándalos siguieron esforzándose por el control de la Bética, ya que la poderosa ciudad de Córdoba se convirtió en un importante bastión independiente hasta su conquista por Leovigildo. En el 425 los vándalos se dirigieron a Cartago Spartaria, las Islas Baleares e Hispalis, al tiempo que hacían la primera incursión en Mauritania. En 426 Gunderico gestionará para hacerse con el control de Hispalis, ciudad en la que murió en 428 y fue sucedido por su hermano menor Genserico (Gaisariks), que significa “príncipe de la jabalina”.
Los vándalos habían aprendido a navegar, aunque entre los romanos había una ley que condenaba a muerte a quien enseñara a cualquier bárbaro el arte de construir o pilotar una embarcación.

Texto extraído de: Arre Caballo

Aorico, rey de los godos del 331 al 350

En el 331, los visigodos bajo el mando de Aorico que fue proclamado juez, atacaron a los sármatas aliados de Roma, invadiendo su territorio y después las provincias balcánicas de los romanos. Constantino se dirigió contra ellos. En la primera batalla, Constantino sufrió una seria derrota por primera vez en su vida. Pero en las batallas sucesivas de la campaña la los godos fueron derrotados. La batalla final tuvo lugar cerca de la moderna ciudad de Varna (Bulgaria). Al parecer, el frío, el hambre y la batalla tomaron la vida de 100.000 godos. El emperador fue ayudado por los descendientes de los colonos griegos en Crimea, que sin duda estaban contentos de la oportunidad de vengarse de sus antiguos opresores. Los supervivientes se vieron obligados a pedir la paz al emperador. Firmaron un tratado (foedus) con los romanos que perduró 35 años. Por este tratado los visigodos recibirían un tributo del emperador y proporcionarían reclutas al Imperio. Por el mismo, el hijo de Ariarico, Atanarico (Athanareik es atha = noble, y reik = gobernante o juez), pasó a educarse en Constantinopla como rehén del emperador para garantizar la paz.


Aliquaca rey de los godos 322 al 329

En el 322 los visigodos y ostrogodos unidos junto con tribus de la estepa, realizaron un ataque, bajo el mando de un rey llamado Aliquaca (Alhwakars) en las provincias romanas al sur del Danubio. El emperador los derrotó en tres batallas sucesivas, y los obligó a someterse. Pero les ofreció honorables términos de rendición, y el resultado demostró que era sabio al hacerlo; porque cuando en el año siguiente luchó su batalla decisiva contra Licinio en Adranópolis en 324, fue ayudado por el ejército de Aliquaca, consistente en 40.000 hombres.
En el 328 Constantino cruzó el Danubio y volvió a ocupar parte de Dacia. Renovó el pacto con los visigodos que vivían en la frontera por el cual los romanas les pagaban un tributo anual, pero éstos deberían disponer de una fuerza de 40.000 hombres cuando fuese requerida.
El año siguiente 329, a lo largo del Danubio Inferior, los godos volvieron a la ofensiva, logrando penetrar en Moesia Inferior y Tracia, donde destruyeron y devastaron la zona, pero Constantino logró repeler los bárbaros, construyó un nuevo puente en Escitia Menor y atacó su territorio, recibiendo el título de ”Gothicus Maximus” por primera vez.

Extraido del Blog; Arre Caballo

Bagaudas saqueando la Tarraconensis

La provincia mas romanizada de todas las existentes en Hispania, fuer la Tarraconensis, especialmente en su zona mas próxima al Mediterraneo. Los conocidos como "bagaudas", guerreros pirenaicos de lo que hoy sería Navarra, Aragón, y zonas del cantábrico y Francia. Organizaron durante algún tiempo partidas de guerreros que se dedicaron a asolar las villas romanas de la Tarraconensis.
Los Bagaudas, como gran parte de los germanos que llegaron a Hispania. Tenían una panoplia militar basada en lo que robaban a los propios romanos, tardo romanos por esas épocas. De ahí que su equipación fuera muy similar a la utilizada por los ejércitos imperiales.


Runas en cinturones visigodos

Supuesta runa hagal grabada en la hebilla de un cinturón visigodo de la necropolis de Carpio del Tajo (Toledo). 
Nunca se ha podido establecer un claro ejemplo de paganismo pan germánico religioso entre los visigodos asentados en la península ibérica. Aún así es posible que parte del paganismo germano se mantuviera como forma tradicional mas que religiosa, por medio de simbología que era mantenida aun por los visigodos del siglo VI y VII


Tipología de las espadas visigodas del siglo V al VIII

Una de las principales diferencias existentes entre las espadas a lo largo de los diferentes siglos, han sido y son sus pomos. Behmer según su tipología, Establece una evolución de los pomos de las espatas desde el siglo V hasta el siglo VIII. Esta tipología no solo es aplicable a los visigodos, sino a todos los pueblos germánicos del periodo de las invasiones.

El reino suevo de Gallaecia

Pero el interés de Teodorico estaba centrado en la política del Imperio. Por ello el problema suevo se fue arrastrando hasta que en 465 y resueltos a finalizarlo de una vez por todas, los visigodos hicieron asesinar a Frumario e impusieron en el trono a Remismundo I, el cual juró fidelidad a Teodorico. Éste envió a uno de sus hombres para que arreglase las diferencias entre suevos e hispanorromanos, a la fuerza actuando de juez. Consiguió los objetivos y logró devolver una cierta paz a la provincia. El éxito de los visigodos fue tal que la familia real sueva volvió al arrianismo.
Pero no por ello volvió la paz plenamente, los suevos seguían reclamando sus antiguas posesiones en Lusitania. Los visigodos se las negaban. Poco después (466) murió Teodorico II y los suevos aprovechando la situación, reanudando la guerra contra los visigodos atacando Orense, Coimbra y Lisboa. En este caso contaron con ayuda notable de los hispanorromanos, que al parecer, preferían a los suevos antes que a los visigodos. Eurico, sucesor de Teodorico, envió más tropas a la Península. Eurico logró derrotar a los suevos haciéndoles retroceder a los límites de Gallaecia e imponiendo de nuevo el juramente de fidelidad de Remismundo a Teodorico (468 ó 469).
El reino suevo se mantuvo más o menos independiente y en paz con los visigodos después de 469. Esto se debió tanto a las rotundas victorias visigodas como al agotamiento de la población de Gallaecia después de una década de practicar el todos contra todos. A los visigodos las complicaciones en Hispania no les interesaban demasiado. Su reino estaba centrado en la Galia y miraban hacia Italia. Dejaron guarniciones en Astorga, Coimbra y Lisboa como freno a los suevos, y eso fue todo lo que hicieron.
Después de la derrota de los godos Vouillé en el 507 frente a los francos, empieza el asentamiento masivo de godos en la Meseta Norte, convirtiendo el Bierzo en una región de frontera entre suevos y godos, pero ahora la relación de fuerzas estaba claramente a favor de los visigodos. Por eso los suevos se mantuvieron tranquilos dentro de sus fronteras en los años en que el reino de Toledo se consolidaba.
La llegada de los bizantinos al norte de África, hizo que llegaran misioneros cristianos al reino de los suevos, que se convirtieron al catolicismo, mientras que los visigodos eran arrianos, lo que provocó que no miraran con buenos ojos esta conversión.
Por si fuera poco, en 572, el rey suevo Miro atacó a astures y cántabros en tierras que en otros tiempos habían pertenecido a la provincia Cartaginense.
Esta campaña fue usada por Leovigildo como casus belli. Reunió un ejército y en 572-574 atacó los asentamientos suevos en el valle del Duero, expulsándolos al norte del río. Fundó Villa Gothorum (actual Toro) como fortaleza de frontera contra ellos. En 574 atacó a los cántabros, a los que derrotó. Esta campaña cántabra sugiere que los cántabros habían sido derrotados por Miro y obligados a prestarle tributo y obediencia. Con esta maniobra Leovigildo impedía los ataques desde el norte al Bierzo, comarca que cobra especial importancia estratégica porque en ella se encuentran los pasos de Galicia a la Meseta. Teniendo a Toro y a Astorga en su poder, Leovigildo tenía abiertos los caminos de invasión del reino Suevo.
Y en efecto al año siguiente, 575, Leovigildo invade el reino Suevo desde el Bierzo. Se hace con Orense y todo el Sureste del reino suevo. En 576 la campaña se inicia con ataques contra las posiciones suevas en el valle del Duero, especialmente Oporto y Braga. En este momento Miro pacta la paz con Leovigildo a cambio de someterse a él.

Texto extraido de: Arre Caballo


Los suevos en Hispania

En 409, penetraron en Hispania, atravesando el Pirineo Occidental, serían unos 30.000 en total, de los cuales 8.000 serían guerreros. Estos pueblos asolaron el norte de la península, hasta que en 411 suevos y vándalos asdingos se asentaron en la provincia de Gallaecia, firmando un pacto (foedus) con el emperador Honorio por el que el territorio se convertía en federado de Roma como regnum (reino) y estableciendo su centro político en Bracara Augusta (actual Braga, en Portugal).
Debido a su escaso número, los suevos vivieron siempre agrupados. El área territorial del reino de los suevos, así como su centro de gravedad, fueron variando con el tiempo. En un principio, el grueso de la población sueva se cree que se asentó entre la desembocadura del Duero y la ría de Vigo.
La ocupación de Hispania por los bárbaros, era una amenaza para Roma, con la pérdida de la Bética y con los bárbaros al borde de la rica África del Norte, y para los visigodos, que bloqueados y sin víveres y con un grave conflicto político y sucesorio abierto tras el asesinato de Ataulfo.
El nuevo rey de los visigodos, Valia, decidió ponerse entonces al servicio de Roma, necesitaba liberar la Bética, de ese modo, en 416 dejó a los no combatientes en Barcino (Barcelona) y sus alrededores, y se dirigió primero contra los los vándalos silingos de la bética, a los que derrotó en una sangrienta batalla, haciendo prisionero a su rey Fredbal que fue enviado a Roma. Después se dirigieron contra los alanos, a los que destrozaron matando a su rey Ataces, no nombrando otro rey, sino que se sometieron a Gunterico, rey de los vándalos de Galaecia. Dejando así bloqueados a vándalos asdingos y suevos en la Gallaecia. Valia habiendo cumplido lo pactado, se retiró con los visigodos al sur de Francia.
Tras la marcha de los visigodos de la Península en 418, en alianza con los romanos, el rey suevo Hermerico se dejó llevar por los deseos expansionistas y entró en conflicto con sus vecinos vándalos asdingos, los más cercanos.
Durante la invasión del territorio enemigo, Hermerico se enfrentó a las tropas de Gunderico rey vándalo, que consiguió rodearle en los montes Nerbasos (su localización es incierta, posiblemente situados en la comarca leonesa del Bierzo), y sólo la oportuna intervención romana salvó a los suevos de una grave derrota. Fue el comes Hispanorum Asterio quien al frente de un poderoso ejército romano levantó el asedio de las posiciones suevas y obligó al ejército vándalo a retirarse. No acabará aquí la campaña romana, pues Asterio acosará a los vándalos hasta obligarles a replegarse al sur, hacia Bracara Augusta donde esperaba su vicarius Maurocelo, que mandaba otro ejército para la ocasión, para interceptar a los asdingos y derrotarlos.
Durante veinte años los suevos conviven, tal vez en tensa paz, con los vándalos asdingos.
En el año 429 se tiene noticias de la primera expedición militar de los suevos, al mando de Hermigario, quien aprovechando que los vándalos se estaban preparando la invasión de África, saqueó la provincia Lusitania. Los vándalos reaccionaron atacando y destruyendo la expedición. Hermigario murió en su huida, en el río Guadiana, no lejos de Mérida.
En el año 430, después de que los vándalos hubiesen abandonado la península, es el propio rey Hermerico el que pasa a la acción, saqueando las partes medias de Gallaecia. La población hispano-romana no solo causaron bajas a los suevos, y resistieron sus embates desde los castros, sino que toman a su vez prisioneros de entre ellos, tal y como dice Hidacio: “El rey Hermerico, mientras saqueaba con sus hombres la zona central de Gallaecia, acosado por aquella población que había conservado los emplazamientos más fuertes y viendo que una parte de los suyos eran muertos y otros capturados, se vio obligado a restablecer el tratado de paz que había roto y devolver las familias que retenía“
Pero en el 431 la paz es rota por segunda vez. Y será el propio Hidacio, a la sazón obispo de Chaves, quien, a causa de los saqueos, encabeza una embajada ante el dux utriusque militiae Aecio, que se hallaba combatiendo a los francos. El imperio envía varios negociadores, pero la paz no será restaurada hasta el año 433, bajo intervención episcopal.
Tras tres años de enfrentamientos vuelve la paz a Gallaecia una paz que durará al menos otros cuatro, mientras Aecio combate en las Gallias contra borgoñones y visigodos, que habiendo roto su foedo, buscan expandirse hacia el Mediterráneo. Entre el año 437 y el 438 debe haber nuevos enfrentamientos, puesto que Roma envió embajadores, ese mismo año, Hermerico, vencido por la enfermedad que padecía desde unos meses antes, nombró heredero al trono a su hijo Requila o Rekhila (438-448).


Los alanos en Hispania

La entrada de los germanos empujó a masas de población hacia el Norte y el Oeste desde las comarcas mencionadas en primer lugar. Entre ellos a los vascones que hasta entonces habían vivido al Sur del Ebro. Esta masa de gente se volcó sobre unas tierras ya de por sí pobres y azotadas además por revueltas desde finales del siglo III. Con lo cual se creó una situación explosiva. Los habitantes de estas tierras no tenían muchas más alternativas que dedicarse al pillaje y al saqueo. Se formaron bandas de “bagaudas”, gente pobre que no tenía nada que perder y que sólo subsistía de lo que saqueaba. Por contagio se alzaron bandas de cántabros y astures que estaban poco romanizados y que se unieron a la revuelta “bagauda”. Los bagaudas pronto fueron un problema serio para el orden público en las mitades Norte de las provincias Tarraconense y Cartaginense. Sin fuerzas militares para contrarrestar la amenaza, el Imperio vio como en las comarcas indicadas la autoridad imperial o simplemente provincial se esfumaba.
El Imperio ofreció a los bárbaros en 411 el pacto por el que los alanos se quedaron con la Lusitania y Cartaginense en calidad de foedus. Llegaron a ser conocidos más tarde por sus cacerías masivas y sus perros de pelea, que introdujeron en Europa. Una raza de esos canes, aún lleva el nombre de “alana”. Al parecer también empleaban estos perros para la guerra.
Los alanos que llegaron a Hispania no eran un grupo muy numeroso, se estima solo en 30.000, pero a pesar de su escaso número, ejercían la supremacía entre vandalos y suevos, quizás debido a la superioridad en caballería.
En 412, el rey alano Atax o Attaces conquistó la ciudad de Emérita Augusta (Mérida) y estableció en ella su corte durante seis años.
En el 417 tras un acuerdo entre el Imperio Romano de Occidente y el rey visigodo Valia, se decidió la expulsión de los bárbaros de Hispania que habían cortado el suministro de grano procedente del norte de África y de la Bética. Valia con su pueblo se dirigió a Hispania y dejó a los no combatientes en Barcelona. Primero se dirigió contra los vándalos silingos que ocupaban la Bética a los que derrotó en una sangrienta batalla, su rey Fredbal fue hecho prisionero y enviado Roma.
Después se dirigieron contra los alanos a los que derrotó en una batalla en el 418, en la que pereció el propio rey Ataces. Los supervivientes no eligieron otro rey, sino que se acogieron al rey vándalo asdingo Gunderico para que aceptara la corona alana. Aunque algunos de estos alanos permanecieron en Hispania, la mayoría se dirigió al norte de África con los vándalos en 429. Los posteriores reyes vándalos de esta zona se hacían llamar Rex Wandalorum et Alanorum (Rey de los vándalos y de los alanos).

Texto extraído de: Arre Caballo


Los Alanos en las Galias.

El 31 de diciembre de 406, los bárbaros cruzaron el río Rin helado, los primeros fueron los vándalos, y detrás el resto de los pueblos. Cuando los alanos cruzaron el río, se enteraron de que los vándalos del rey Godegiselo habían sufrido una derrota a manos de los francos, al servicio de Roma, y que habían tenido 20.000 bajas. Los alanos del rey Respendial atacaron a los francos cerca del Rin, derrotándolos y dejando el camino libre para invadir la Galia.
Los alanos conducidos por Goar prefirieron ponerse al servicio de Roma y situarse no lejos del punto por donde habían atravesado el Rin, entre el Mosa y el Somme, sobre todo cerca de Orleans y Valence. Bajo este rey se aliaron con los burgundios de Gundahario (Gunther), con quienes entronaron al emperador usurpador Jovino. Con el sucesor de Goar, Sangiban, los alanos de Orleans desempeñaron un papel crucial al repeler la invasión de Atila en la batalla de Chalons (451), en el centro de las líneas romanas, frente a los mejores guerreros de Atila. La victoria no devolvió a los alanos su reino, que sería absorbido por los visigodos, auténticos beneficiarios de la derrota de los hunos.
Tras el siglo V, sin embargo, los alanos de la Galia se sumieron en las luchas territoriales de los francos y los visigodos y dejaron de tener la independencia de antes. Flavio Aecio congregó a numerosos alanos en la región de Armorica para reprimir los levantamientos. El nombre bretón de Alan (antes que el francés Alain) y muchas poblaciones con nombres relacionados a “alano“, como Alanville, son considerados popularmente como evidencias de que un contingente de este pueblo se asentó en la Bretaña.
Los alanos de Respendial continuaron su aventura junto a los vándalos. Tras cruzar el río Rin y saquear Maguncia, los burgundios se dirigieron al valle del Rin, en la zona próxima a «Borbetomagus» (Worms) y los suevos a Belgica, mientras que el resto de los bárbaros descendieron al sur; Tréveris y Reims fueron sus siguientes víctimas, para a continuación, giraron al oeste en busca de nuevas presas. Tournai, Arras y Amiens fueron saqueadas incluso obligando a sus habitantes a que les pagaran un fuerte tributo para liberarlos de su molesta presencia. En Reims permanecieron medio año, ya que la región era un jugoso botín que merecía la pena ser exprimido.
Después se dividieron en dos grupos, los guerreros de infantería junto a sus familias y la impedimenta más los cautivos y el producto de los saqueos marcharon a la región del Loira, donde las ciudades de Orleans y Tour fueron sus siguientes objetivos, al carecer estas ciudades de unas fortificaciones adecuadas. Siguiendo al sur, entraron en Angulema y más tarde llegaron a las murallas de Burdeos, donde exigieron un pago desmedido so pena de tratar de expugnar la ciudad con la consiguiente ruina para la ciudad.
Los guerreros a caballo marcharon hacia Autun sometiéndola a un despiadado saqueo; Arlés consiguió salvarse, posiblemente con el pago del consiguiente tributo (algo que evitaba dejar a las ciudades convertidas en simples aldeas) pero Béziers fue saqueada a conciencia.
Los dos grupos a pesar de su separación mantenían un contacto permanente, por si alguno de ellos se topaba con dificultades y tenía que acudir para apoyarle; pero no fue necesario, ya que la capacidad de defensa de la Galia no estuvo coordinada y cada cual se defendía como mejor podía, tan solo Toulouse defendida por el obispo Exuperio se enfrentó a los invasores.
La única defensa consistía en encerrarse en sus murallas (las que tenían) y que estas fueran lo suficientemente sólidas para evitar el saqueo bárbaro. No obstante, para evitar que los bárbaros intentaran asaltasen y saqueasen la ciudad, se les pagaba un tributo para que pasaran de largo. Solo las ciudades bien amuralladas y con habitantes acostumbrados al combate podían tener posibilidades; pero éstas eran escasas, la mayoría de ellas fueron saqueadas u obligadas a pagar tributo.
Los dos grupos de bárbaros confluyeron en el rico valle del Garona, cerca de los Pirineos; allí entre Bazas y Tolosa establecieron sus campamentos a la espera de pasar a Hispania, que era el siguiente objetivo, posiblemente allí se unieron de nuevo los suevos.
Mientras tanto, aprovechando el debilitando Roma, en Britania las guarniciones romanas en esa provincia apoyaron a distintos usurpadores, entre ellos Marco (406-407), Graciano (407) y Constantino III, quien invadió la Galia en el 407. Tras reclutar algunos auxiliares francos, marchó al este con el propósito de alcanzar Ravena y si era posible destituir al emperador Honorio. Estilicón como medida de defensa, despachó a un hombre de su confianza llamado Sarus; este resuelto general derrotó a las fuerzas de vanguardia de Constantino III mandadas por los generales Justiniano y Nebiogastes. Este último se vio acorralado en la ciudad de Valence, donde aunque Sarus prometió si se rendía respetar su vida, acabó ejecutado.
Constantino envió fuerzas a interceptar a Sarus al mando de Edobico y Geroncio, los cuales le obligaron a cruzar Italia. Constantino III conquistó Arlés, estableciendo allí su capital, tomando diversas medidas defensivas, como proteger con diversas guarniciones los pasos de la Galia y los Alpes; también dentro de sus posibilidades, guarneció el río Rin y prometió a la población civil que una era de seguridad se establecía bajo su reinado. Envió una delegación a Hispania para obtener su reconocimiento una familia aristocrática emparentada con el emperador Teodosio formada por los hermanos Dídimo, Veriniano, Teodosio y Lagodio, rechazaron su proposición, manteniéndose leales a Honorio. Didimo y Veriniano fueron inmediatamente enviados a fortificar y defender los pasos de los Pirineos.
Los bárbaros intentaron pasar a Hispania, pero los hermanos Dídimo y Veriniano les cerraron el paso, rechazándolos. Durante los años 407 y 408, estuvieron en efecto, vagando en la Galia por sus provincias.
Mientras tanto Constantino III a finales del 408, envió a su hijo Constante a Hispania con un ejército al mando del general Geroncio, en el que había auxiliares bárbaros. Derrotó a Teodosio y sus hermanos y los hizo prisioneros, reemplazando las guarniciones de los pasos pirenaicos.
A finales de septiembre del 409, posiblemente por Roncesvalles, los bárbaros cruzaron los Pirineos. Las escasas fuerzas dejadas por Geroncio, lejos de oponerse a los invasores se unieron a ellos.

Extraído del blog: Arre Caballo


miércoles, 31 de mayo de 2017

Jinetes catafractos alanos en las estepas de la Cartaginensis


Attila, el rey de los hunos

Muerte de Atila en el 453. Tras los festejos de celebración de su última boda, la sexta con una mujer goda llamada Ildico.


Idealización del entierro de Alarico, rey de los visigodos, en el lecho del río Busento (Italia)


Población Sueva en Hispania

"La cifra de la población sueva se ha calculado en unos 20.000 o 25.000. No vinieron a Hispania todos los que constituían en origen la «gens suevorum», y sabemos que algunos de ellos acompañaron a los vándalos a África. Allí se han encontrado inscripciones con nombres suevos; pero no tenemos ningún ejemplo de inscripción sueva en Gallaecia. Con todos los reparos que pudiéramos poner a esta cifra, unos 25.000 suevos en Gallaecia, con un ejército de unos 4.000-5.000 hombres, y con las dificultades de desplazamiento existentes, no pudieron nunca alcanzar un impacto notable en toda la Península (ni siquiera en Gallaecia)."
Javier Arce; Bárbaros y romanos en Hispania. 400-507 A.D.


Suevos en Hispania

(..) La mayoría de los investigadores han sostenido tradicionalmente que los suevos llegaron hasta la peninsula ibérica por tierra y que suevos y vandalos asdingos se instalaron en Gallaecia, enfrentandose entre ellos en la región montañosa de León y Asturias en el año 419, lo que obligó a los vándalos a abandonar Gallaecia y dirigirse a la Baetica.
Reynols discrepa de esta opinión, negando la presencia de suevos entre los pueblos que atravesaron en Rhin el 31 de diciembre del 405. Para este autor los suevos llegaron al noroeste de la peninsula ibérica en una migración marítima comparable a la que llevó a anglos y sajones a las islas británicas. Llegados por mar o por tierra, lo cierto es que el reino suevo tuvo relación con el mar hasta que duró su reino, conquistado por el rey godo Leovigildo en el año 585 (..)

Anton Erkoreka - Previkingos y vikingos asolando la costa vasca entre los siglos V y X


sábado, 27 de mayo de 2017

viernes, 26 de mayo de 2017

El paganismo entre los godos

El paganismo godo fue una religión exclusivamente tribal. El culto regulaba la vida en los hábitats rurales (“kuni”). Cada unidad tribal bajo el mando de su jefe militar (“reiks”), tenía su propio objeto pagano de adoración (estatuas o postes de madera), que iba acompañado de sus sacerdotes y sacerdotisas (en el lenguaje bíblico de Ufila, la palabra usada para sacerdote es “gudja”, que deriva de “...gudis” o Dios. Cuando en el año 376 cruzan el Danubio, ya supuestamente convertidos al cristianismo, esconden sus postes sagrados y sus sacerdotes paganos (Eunapio, “Historiae”, fr. 2). Estos sacerdotes únicamente existían en el lugar de permanencia del líder o “reiks” de la tribu, que los controlaría a su antojo, y no en todos los pueblos o aldeas (“Gesta concilii Aquileiensis”, ep. 2.10). Las estatuas o postes de madera representarían los ancestros de los lideres y “potentes” (los “Anses” que menciona Jordanos), y de todo el conjunto de la tribu. Atanarico ordenó construir un objeto de culto y lo hizo peregrinar sobre un carromato ceremonial, por todo el territorio tervingo, obligando a todos los tervingos a adorarlo, después del año 369 y en el contexto de su persecución anticristiana (Sozomeno, “Historia eclesiástica”, VI, 37.13). Este objeto no sería el único para toda la tribu sino que debió de ser aplicado separadamente a cada comunidad tribal o “kuni”, y el culto del mismo fue secreto y sañudamente salvaguardado a los forasteros. Amiano Marcelino relata cómo antes de la batalla de “Ad Salices” en el año 337, los godos comenzaron la lucha gritando alabanzas y elogios a las hazañas y hechos de sus antepasados (“Historia”, XXXI, 7.11).
Los Godos, de Fernando Domínguez Hernández



lunes, 22 de mayo de 2017

Ajuares de tumbas visigodas

En las tumbas visigodas no era frecuente encontrar armas en los enterramientos de guerreros, razón que sigue siendo un misterio a día de hoy, especialmente cuando hablamos de una sociedad guerrera como la goda. Aún así en algunas necrópolis se rompe esta tónica común y los muertos fueron enterrados junto a sus ajuares y armas. Principalmete abundan las puntas de lanzas , fibulas, sax y algunas spathas.
A la imagen del sax encontrado en el valle de Henares (Madrid) del siglo VII. Le acompañan algunas imágenes recreando un enterramiento longobardo gracias al grupo de recreación italiano de: la Fara Aduinson

miércoles, 17 de mayo de 2017

Nerthus la diosa Njord de Tacito, y la virgen del Rocio.

Resulta mas que curiosa la Coincidencia de la similitud entre el culto a la diosa Nerthus descrito por Tacito en su Germania, donde los pueblos de del norte de esas tierras, sacaban en "procesión" una imagen tallada en madera en un carro tirado por vacas blancas recorriendo los pueblos próximos hasta que regresaba nuevamente a su isla santuario. Con las actuales tradiciones rocieras, entre las que se encuentra una peregrinación de la virgen del Rocío en un carro tirado por bueyes. Simple coincidencia?, o como mucha gente sostiene reminiscencias de deidades matriarcales de las poblaciones pre indoeuropeas de Europa.
No pretendo con esta comparación mantener una teoría insostenible que vincularía el mundo germánico con el andaluz, pero si que es muy posible la existencia de una tradición ancestral pagana antiquísima, mantenida desde hace siglos y absorbida por el mundo cristiano peninsular