sábado, 10 de febrero de 2018

Gothus el gigante origen de los godos según la mitología del monje gales Ninnius

Siguiendo con la mitología expuesta por el monje galés Ninnius, Gothus es uno de los hijos del gigante de la guerra Armenon. Aquí si nos encontramos con la dualidad tan propia de los pueblos indoeuropeos. Y es que Gothus, el gigante padre de la estirpe de los godos, sí es lo mismo que Gaut o Gautúr. El propio escritor dice, apoyado hoy en día por los mitólogos del germanismo, que los godos descienden de Gothus. Al tiempo que los historiadores, reconocen actualmente, que el pueblo godo se consideraba descendiente de un dios del que tomaron el nombre de Getas (godos)

El nombre de esa deidad nos ha llegado a través de escritores clásicos como Jordanes. Quien nos describe cultos prohibidos de los arcanos godos en el este de Europa. Hacia un dios llamado por ellos Gaut (Odin), Gautúr, Gutar. A quien sacrificaban seres humanos antes de las guerras colgándolos de árboles, o despedazándolos y colgando sus miembros en los bosques.

Es por tanto Gothus, lo mismo que Gaut, pero quizás en una evolución menor y desconocida de la mitología goda. Semejante al Gigante dios padre de la estirpe o el pueblo. Jugando a deducir e imaginar, podríamos decir para entendernos. Que  quizás Gothus fue la forma de Gigante del hijo de Armenon, antes de cumplir unas pruebas o mandatos, por los cuales transformarse en Dios. Algo también muy típico y propio de los pueblos indoeuropeos a lo largo de todas sus leyendas y sagas.
En el aspecto ritual y simbólico. Gothus será el equivalente a Gautúr, pero en una faceta mas primitiva. Aun así, Gothus es Gaut, es Gautúr, es Gutar, Odin, Wotan.


Religión de los antiguos Godos - Héroes y semidioses del mundo godo. El misterio de las Alirunnias

31 de Mayo del 2010 
(Religión de los antiguos Godos - Héroes y semidioses del mundo godo)

En la historia mitológica del mundo godo, hay un suceso plagado de misterio. Dicho suceso, fue recogido por Jordanes, y cientos de siglos después, por el rey de Castilla y Leon, Alfonso X el sabio. El cual se consideraba descendiente de los godos. En su Estoria General. Recoge el mismo dato que Jordanes sobre unos místicos y maléficos fantasmas del bosque que aterrorizaron a los godos.

Cuenta la historia que Gardarigo el grande, tercer rey godo después de la llegada a Escitia, expulsó de su ejercito a unas mujeres hechiceras cuya presencia consideraba maléfica para sus tropas, y que llamaban en la lengua de los godos Alirunnias. Estas hechiceras expulsadas vagaban solas por los montes y bosques. Allí, se encontraron con unos hombres montesinos llamados (dice la crónica) “sátiros y faunos

(...) Y estos tales quando fallaron aquellas mugieres de los godos, yoguieron con ellas et fizieron fijos et fijas (...)

Alfonso X Estoria General

Los frutos de esa unión se criaron en los pantanos de la laguna de Meotida y fueron apareciendo posteriormente en las tierras de los godos como cazadores furtivos y espías que indagaban sobre los bienes que había en Escitia. Dicho relato en el capitulo 400 de la crónica de Alfonso X el sabio, y coincide con idéntico relato en la historia de Jordanes.

¿Quiénes eran esas mujeres?... ¿Quiénes fueron los descendientes de esas mujeres, que como fantasmas vivían en los bosques, cazando y espiando a los godos?. Una explicación lógica y basada en la historia, nos dice que las mujeres a las que Gardarigo expulso del ejercito y pueblos de los godos, eran hechiceras escitas, las cuales en los bosques, mantuvieron relaciones sexuales con los hunos y quizás con mongoles. A los que los godos confundieron con animales o seres monstruosos y no humanos. Estos serian los sátiros y faunos de la crónica de Jordanes. Tras lo cual realmente se escondería únicamente un atributo mágico de criatura monstruosa semejante al troll de los germanos.

Los Hunos tenían la costumbre de deformar sus cráneos, una practica muy extendida entre los pueblos de las estepas asiáticas. Es posible que su barbarismo, y su aspecto físico poco habitual en aquella Europa, despertara los temores de los godos y otros pueblos, quienes les consideraron criaturas relacionadas con las fuerzas oscuras y negativas de los bosques

Así pues, la llegada de los hunos y sus luchas contra los godos en el este, fueron explicadas en parte, con una leyenda mitológica, quizás basada en una realidad, o cuanto menos recogida como esta por Jordanes.

Las Alirunnias, leyenda o no. Eran para los godos, unos espíritus femeninos, semi hechiceras, capaces de maldecir y de trasmitir desgracias a los hombres de la estirpe. Ellas vivían solas en los bosques realizando sus rituales, y tenían poder sobre las criaturas del mundo natural y fantasmagórico; tales como sátiros y faunos, trolls y trasgos. No podemos decir que fueran realmente criaturas infernales, si no mas bien pequeños demonios o simples espíritus maléficos.

Años mas tarde el escritor Jesús Callego, recoge en sus mundos mágicos. Como los godos a su entrada en Hispania, eran aterrorizados por la creencia de las lamias. Al parecer los godos tenían pánico a estas mujeres que también vivían en los bosques solitarios, como sus ancestrales Alirunnias.

Las lamias al igual que estas, eran mujeres solitarias, que seducían a viajeros o guerreros, para chuparles la sangre. Si bien no es el mismo mito, ya que habían pasado unos cuantos años. Si son parecidos en su raíz. Y me atrevería a decir que es una evolución con una creencia antropológica de una misma base. Los visigodos, temían a las lamias, por que estas les recordaban a las Alirunnias de su pasado... las cuales habían dejado huella en su recuerdo genético. Algo similar al miedo atávico que hoy en día todo ser humano tiene hacia la serpiente, y el cual procede en parte del mito, en parte del pasado primitivo del ser humano.

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Guerrero huno bebiendo en un cráneo utilizado como copa. Era una de las leyendas, mitad ficción mitad realidad, que circulaban en el occidente Europeo referente a la ferocidad y salvajismo de los hunos. De quienes los tardo romanos llegaron a asegurar que no tenían dioses. Intentando reflejar así su inhumanismo. Eran tan bárbaros que no tenían capacidad para creer en dioses, como los animales.


Alvar Ordoño 2010 - Recreador e investigador histórico de los grupos; BAIRA, REGNUM CASTELLAE, e HISPANIA GERMANORUM - Fundador de HISPANIA DE LOS VIKINGOS, y presidente de ASOCIACION CULTURAL  LORDEMANOS ESPAÑA.

viernes, 9 de febrero de 2018

Héroes y semidioses del mundo godo. Waltario como guerrero oso

La lectura del cantar de Waltario, es algo obligado para todo aquel que quiera adentrarse y profundizar en las tradiciones paganas de los antiguos pueblos godos. Al mismo tiempo, arroja luz sobre la supervivencia de cultos puramente nórdicos entre los Gautas, cultos que sobrevivieron hasta la edad media, mutando en nuevas formas acordes con el momento histórico concreto en el que se desarrollaron. En el siguiente análisis, el cual está basado en los apéndices y anotaciones de la historiadora Jiménez Garnica. Podemos ver como la figura del héroe pan gótico Waltario, que representa a la humanización del dios Gaut (Wotan), adquiere una cualidad mística y mágica; la de guerrero oso.

Hagenon cuenta a Guntario (rey de los francos) momentos antes de una batalla, que ha visto a Waltario en sueños transformado en oso despedazar su cuerpo. El rey de los francos, conocía el valor simbólico del sueño. Aunque el ya no participa en creencias paganas, probablemente sabia que el oso era el emblema de la casta guerrera y que se le atribuía carácter religioso (en godo se le decía baira "castaño"), por lo que se supone que su uso era considerado tabú. El cristianismo rechaza que el alma, imagen de Dios, pueda ser transformada en un animal, y en la antigüedad denuncio la metamorfosis como herejía (p. Courcelle - polémica anticristiana y platonismo cristiano de Arnobio de San Ambrosio). 

Los godos se consideraban descendientes de una deidad enigmatica a la que se suele nombrar como Gaut. Gaut, en algunos textos Guton o Gotan, era el padre de la raza goda del cual se consideraban descendientes. Se suele emparentar al mito de Gaut entre los godos con Wotan o con Odin en los escandinavos.

Todos conocemos que en las arcaicas tradiciones germánicas y célticas, debió existir la creencia, de que el guerrero enimente, poseía varias almas, siendo una de ellas de naturaleza animal, que se obtenía mediante metamorfosis o una herencia monstruosa. Es conocido que entre las tríbus de la Castilla celta, existían cofradías entregadas a Vaelico (dios lobo), las cuales mediante rituales pretendían conseguir que el espíritu del animal entrara en su cuerpo, dotando a los guerreros devotos del culto, de fuerza, furia, valor, y otros atributos propios del lobo.

También son conocidos los textos romanos, que nos hablaron, de como Cantabros y Astures usaban pieles de lobos sobre sus cabezas a modo de yelmos. Posiblemente una vez mas como símbolo ritual mitológico para conseguir las cualidades del animal salvaje. Por ultimo, Sobra mencionar a los guerreros de Wotan (En gótico Gaut), los Berserkers, los camisa de oso. Tenemos en este pasaje del poema, por tanto un nuevo guiño al paganismo pre cristiano entre los pueblos godos de esa época. El autor anónimo da un carácter de guerrero divino de Wotan a Waltario, es decir de guerrero consagrado al dios Gaut / Odin. Dándole una imagen de invencible siendo predestinado a la eterna victoria. Recordemos, que como ya se menciono antes, para el cristianismo la transformación del alma humana en animal era pecado. Y desde ese punto de vista, Waltario seria considerado un hereje, algo demoníaco. 

La única explicación probable que existe entonces a la mutación y su correspondiente simbología. No es otra, que el alto grado de paganismo que aun tenían los visigodos bajo supersticiones y tradiciones antropológicas.

La mayoría de las tradiciones existentes a lo largo del planeta referidas a sociedades que viven en contacto con la naturaleza, hablan de rituales en los que los humanos pretenden convertirse o adquirir cualidades espirituales y simbólicas de animales a los que admiran. En el mundo germánico era común el toten del Oso y el lobo, como en los celtas hispánicos, adoradores de Endovelicvs (lobo) y Arconi (Oso)

La mitología de los pueblos, es creada por estos mismos en un intento de dar una explicación heroica a sus propias leyendas. Así pues, mediante el estudio de las mitologías, los teólogos y sociólogos, pueden acercarse y adentrarse en el pensamiento de los pueblos primitivos. Siendo esto así, es fácilmente comprensible que el viejo godo, transcribió las costumbres arcaicas de su pueblo en leyendas. Por esto es presumible que el echo de que Waltario se pudiera transformar en oso, como parte de un culto de guerrero bestial. No es ni mas ni menos, que una reminiscencia épica de una tradición sociológica pan goda. Cofradías de guerreros godos en sus remotas tierras y oscuros orígenes, invocarían al espíritu del Baria para que este diera fuerza a sus corazones y espadas en la guerra.

Siglos mas tarde, y aun cuando no es demostrable. Un monarca descendiente de esos gautas, volvió una vez mas a fijarse en el simbolismo del oso. Y es que la muerte del rey Favila hijo de Pelayo descendiente de godos, no esta nada clara. Son muchísimas las voces que apuntan hoy en día, a la muerte de Favila como parte de un ritual de iniciación que tuvo nuevamente al baira (oso) como centro de fuerza; mitológica y simbólica.

Alvar Ordoño 2010 - Recreador e investigador histórico de los grupos; BAIRA, REGNUM CASTELLAE, e HISPANIA GERMANORUM - Fundador de HISPANIA DE LOS VIKINGOS, y presidente de ASOC LORDEMANOS ESPAÑA.

viernes, 19 de enero de 2018

¿Que fue el Wandalsea?

Con el nombre de Wandalsea o Wentilseo se conocía en el mundo germánico tardo antiguo al Mar Mediterráneo hasta la Edad Media, a consecuencia del enorme peso político y militar y la fructífera capacidad comercial, en definitiva la total hegemonía que sobre dicho mar ejercían los vándalos .


martes, 2 de enero de 2018

martes, 5 de diciembre de 2017

Historia del origen del árbol de Navidad en el mundo germánico y su influencia en el mundo occidental actual

A día de hoy poca gente estudiosa del tema, pone en duda el origen pagano de gran parte de las fiestas navideñas, y quizás de gran parte de las tradiciones dentro de las religiones monoteístas. No obstante no es mi intención apartar de sus creencias a nadie, ni tan siquiera poner en duda su sentimiento, el cual pienso es libre y pertenece a cada uno. Si por el contrario creo importante reconocer cuales fueron los orígenes de las tradiciones que hoy seguimos desde un aspecto histórico. Remontándonos a como fueron y el por qué llegaron. Tal es el caso que hoy nos ocupa, que no es otro que recuperar un artículo que publique dentro de un magazine titulado “templo de piedras – en alusión a los templos megalíticos”, donde especificaba basándome en un artículo de Celia Garcia Pérez, el origen del árbol de navidad y su paso de ser un elemento puramente pagano a ser un símbolo cristiano dentro de las sociedades de cultura germánica, extendiéndose a día de hoy en todo occidente como un elemento más dentro de los símbolos navideños.

Alvar Ordoño.

Historia del origen del árbol de Navidad en el mundo germánico y su influencia en el mundo occidental actual

Muy pronto llegará la navidad y el nuevo tiempo del Adviento; como cada año, en gran parte de nuestros hogares, se encenderán las cuatro velas (una correspondiente al Domingo) y rezaremos esperando la navidad del Divino nacimiento de Jesús siendo niño confiando que nos haga dignos del don de su persona. El significado de las cuatro velas es claro para todos como el pesebre o nacimiento.

Cuando vemos colocado, en la Parroquia o en nuestro hogar, las figuras que recrean el nacimiento de Jesús, muchos recordamos a San Francisco, el que introdujo esta hermosa costumbre pero difícilmente se recuerde a San Bonifacio, evangelizador de los germanos. Este santo, anglosajón, nació en la segunda mitad del siglo VII y sufre el martirio a manos de los paganos en el año 755.
En el año 716 marchó a Frisia, y no se acobardó a pesar del fracaso de ésta su primera tentativa de predicación.

El papa Gregorio II le encarga insistir en su apostolado y aplicar la liturgia romana y hacia Germania marcha de nuevo en el año 719.

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En Utrecht, en Hesse, bajo el obispo San Wilibrord, trabajó sin descanso y en el 723, Gregorio II lo nombra obispo, sin fijarle sede. Es en Hesse donde derriba los ídolos del dios germánico del trueno, en Guismar y extiende su misionar por Turingia; en el año 738, por tercera vez en Roma, es Gregorio III quien lo nombra legado pontificio en los países en que predicaba. Esta vez será Baviera el campo de su labor. Hasta el año 742 fundó varias diócesis, nombró obispos, convocó varios sínodos y en el año 747 fue arzobispo de Maguncia y primado de Alemania.

Pero el paganismo y la superstición tenían hondas raíces aún, y en el mes de diciembre, en la noche más corta del año, todavía se realizaban sacrificios para que el sol retomara su fuerza y volviera a lucir para dar vida a la Naturaleza.

Informado Bonifacio de que bajo la encina o el roble más alto del bosque dedicado al supremo dios de la mitología germánica, sería sacrificado un joven, se dirigió hacia allí para evitarlo.
Aquí la leyenda se bifurca y algunas fuentes afirman que lo logró pero las más aceptadas informan que sólo alcanzó a recoger el cuerpo del adolescente.

Bonifacio y sus seguidores talaron el árbol sangriento, y desde entonces el obispo exhortó a tomar como símbolo de la nueva fe, el Dios Bueno que no necesitaba sacrificios humanos para revivir porque había resucitado para siempre, el pino que no pierde sus hojas, siempre verde, que ofrece cobijo a los caminantes bajo sus ramas, que abriga a los animales y les ofrece alimento con su follaje a los ciervos en lo más duro del invierno, que ofrece sus ramas para las teas resinosas que ahuyentan la oscuridad.

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Como símbolo de conversión, en los poblados de la hoy Bavaria, aparecían en Adviento los pinos verdes en las puertas de los poblados, para indicar que allí ya no se adoraba a otro Dios que el Trino y el Uno, que en la Persona del Hijo había nacido en diciembre para consuelo y esperanza de todos los pueblos.

Por amor a los hermanos más desposeídos, como convite fraterno, se colgaban frutas, manzanas rojas y verdes, bollos de pan, nueces y castañas pintadas, para que todo el que lo necesitara se sirviera sin necesidad de pedirlo.

En el año 754 San Bonifacio y varios de sus sacerdotes y ayudantes, marcharon a Frisia con permiso del Papa. Allí era donde el cristianismo todavía no había logrado triunfar y donde cerca de Dockhum, a orillas del Burda, al amanecer, fue muerto con todos sus compañeros.

Nos dejó quince sermones, se le atribuye una colección de Estatutos divididos en 36 artículos sobre la organización de la diócesis y la administración de los sacramentos. Como gramático legó a la posteridad el libro "De partibus orations" y una Prosodia, de la que quedan fragmentos en el Rehin Musaeum, pero los miles y miles de cristianos y no cristianos que cada año erigen pino verde, pueden ignorarlo todo sobre él; pueden creer que el Arbol es sólo un símbolo pagano (aunque los Arboles de la Vida y de la Ciencia tengan tanto lugar en el Génesis); pueden no leer nunca una palabra de sus escritos pero si saber que la costumbre que nos legó, representa la paz, la reconciliación y la solidaridad entre los hombres. El Divino Niño nos traiga a todos su espíritu de amor para todos los días de nuestra vida.

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Celia García de Pérez

sábado, 2 de diciembre de 2017